lunes, 16 de febrero de 2009

Pitágoras Surichi

En una clase de filosofía que tuve, recuerdo muy bien que el maestro explico brevemente sobre algunos recursos literarios que utilizaban en el siglo VIII a.c. fecha en la que se inicia la literatura mitológica griega, por decirle de alguna manera. Ahora que he estado leyendo un ensayo que se llama “Mitología y Literatura en el Mundo Griego” De Carlos García Gual he podido aprender un poco más de los elementos que usaban cuando estas obras literarias se convertían en representaciones teatrales.
Cuando el autor se hacia bolas y llevaba a los personajes a un llano de pena y dolor, donde la única salvación seria la muerte, aparecía una Maquina “ La Machine” y salvaba todo el rollo. De pronto revivían muertos y morían vivos, dependiendo de la calidad humana que hayan desempeñado durante la puesta en escena, casi siempre eras los malos que morían y los buenos que revivían o eran salvados de alguna condena.
“La machine” era un actor que se colgaba unos lazos en los brazos y era bajado por un riel y empezaba a gritar quien moría y quien vivía y devolvía el pan a los hambrientos y todo el kit, una especie de Dios. Eso suena muy creativo, pero recuerdo que mi maestro de filosofía se refirió como una debilidad usar este recurso de “ La Machine” porque simplemente dejaba notar la poca paciencia de poder escribir algo sensato, y la poca creatividad de hacerlo y de repente todo se convertía en algo muy mamón, pero que al publico le encantaba, seria en tiempos modernos una telenovela de Televisa cuando piensas que se muere la protagonista y en realidad no es verdad.
Yo siempre pienso en “ La Machine” que viene y me salva, no se de que me salva, pero aparece, a veces es Tim Burton que me encuentra en un mall en el paso, y me propone un protagónico en su próxima película junto a Anjelica Houston ( así se escribe mijos), a veces es el amor de mi vida que declara su amor con un video y la canción de here comes the sun ( el amor de mi vida no es alguien tan especifico con Tim Burton) solo la forma de declararme el amor, ese ha permanecido constante por vario tiempo, también es Home Depot que acepta la propuesta publicitaria que le mandamos y no manches nos volvemos ricotes, cero deudas. Pero normalmente soy yo cuando me dejo de pendejadas y pienso en la imperfección de mis actos con los que he logrado perfección, y en la perfección de los humanos a mi alrededor, y en las ganas de hacer las cosas ( uy que positiva resulte, tal vez debería hacer conferencias de superación personal) y todo esto me lo recordó un trabajo que hizo mi hermano, muy fregón, súper padre, algo como este video,todos nuestros actos están fríamente calculados, somos un pitágoras surichi ( ahora si tiene que ver el titulo con lo que escribo, eso creo) bueno eso es todo por hoy. Peace Out.

1 comentario:

Juan Manuel dijo...

Miércoles, 24 de septiembre2008
Deux ex machina. Eurípides utilizaba esta fórmula para concluir sus obras. Talvez por flojera a tejer un final convincente, o porque Dios es tan grande que es capaz de intervenir en el momento oportuno. Tan oportuno como, por ejemplo, la creación del universo: fue Kant quien preguntó (by the way…) si el universo es eterno, por qué esperó tanto tiempo en existir. No es que Kant pensara realmente en términos de tiempo y espacio, pues fue él quien propuso el tiempo absoluto.
Pero, qué carajos es el Deux ex machina como para empezar a hablar sobre él tan arbitrariamente. Se trata de resolver una situación complicada de manera divina, externa, como si fuera ajena a la misma situación. El hombre nunca murió, la mujer siempre supo lo que pasaría, el asesino sufrió un ataque al corazón antes de terminar su plan maestro.
Homero predice el Deux ex machina que salvará a Springfield de ser destruido por un cometa: la contaminación en el cielo lo reducirá al tamaño de la cabeza de un perro chihuahua.
Talvez ahora nuestras vidas deberían estar invocadas a un Deux ex machina que las salve de la perdición del mundo. Y es que esta visión compartida es lo que la teoría de caos pretende: no hay nada externo a las circunstancias, sino sólo implicaciones. Stephen Hawking dijo para una rueda de prensa que la ciencia cada vez deja menos espacio para milagros y Dios. Es decir, menos espacios para que ocurra algo mágico que salve todo de sus circunstancias: ni el caos, ni Hawking, sino lo Real, en términos estrictos.
Talvez sea hora de creerlo. Talvez sea hora de pensar en que nada nos salvará, si no somos nosotros. Talvez sea hora de pensar que el deux… fue el invento de un escritor cansado de los tristes principios y finales de cada historia. Talvez entonces tenían razón, en términos de Mallarmé: eso ya existía, en la naturaleza, sólo alguien vino a escribirlo.